sábado, 29 de enero de 2011

Copa del Rey 2011



Sólo faltan 12 días para que empiece la Copa del Rey de baloncesto y aún soy incapaz de realizar ningún tipo de pronóstico. Es lo que tienen las competiciones a todo o nada. Siempre hay sorpresas y nunca es fácil adivinarlas.

El primer encuentro tendrá lugar el jueves 10 de febrero a las 19 h. El Blancos de Rueda Valladolid intentará demostrar que no es cabeza de serie por casualidad y si logra eliminar al Power Electronics Valencia pienso que lo habrá conseguido más que de sobra. Por su parte, el equipo taronja tratará de recuperar el crédito perdido en las últimas temporadas, mientras Víctor Claver despeja la duda de si es capaz de ser el líder que necesita cualquier equipo campeón. Como digo, no tengo ni idea de quién se llevará el gato al agua, pero para mí que esto pasa por una victoria trabajada del Valladolid o por un triple en el último segundo de Rafa Martínez. Y es que, aunque me joda decirlo, no veo aún a Claver echándose al equipo a sus espaldas y conduciéndolo a la tierra prometida. En cualquier caso, seguro que será un partido competido que se decidirá a base de genialidades individuales y defensas magistrales.

El segundo encuentro comenzará a las 21:30 h de ese mismo jueves 10 de febrero y enfrentará al Real Madrid con el Gran Canaria 2014. Que los de amarillo están especializados en matar gigantes es algo de lo que no cabe la menor duda, pero los merengues tendrán a su favor el factor cancha, que por algo juegan en su ciudad, aunque lo hagan lejos de la tan criticada Caja Mágica. ¿Podrán los isleños superar la presión de un público hostil y eliminar a las primeras de cambio a los cada vez más consistentes blancos? Su recientísima derrota ante el Barça parece indicar que no, pero una vez suene el pitido inicial puede ocurrir cualquier cosa y los de Messina ya han demostrado en multitud de ocasiones que son capaces de lo mejor y de lo peor. Para mí la clave estará en el trío fantástico (Llull-Suárez-Reyes). Si los tres funcionan, no creo que el Madrid tenga nada que temer. Si alguna de las patas flojea (sobre todo Llull y Suárez, porque Mirotic está demostrando que puede suplir de manera más que solvente a Reyes), los de Las Palmas pueden dejar huérfana de participantes a la capital.

Por su parte, a las 19 h del viernes 11 de febrero comenzará el derbi vasco. El Caja Laboral y el Bizkaia Bilbao Basket competirán por ostentar el honor de mejor equipo de su región en un duelo fratricida en el que cualquier cosa puede ocurrir. A priori, los de Vitoria deberían alzarse con la victoria sin demasiados problemas, pero el Bilbao es un equipo correoso y difícil de doblegar que siempre lucha hasta el último segundo por alzarse con el triunfo, por lo que el buen baloncesto, al igual que en los demás encuentros, está más que asegurado.

Y, por último, a las 21:30 h del viernes 11 de febrero podremos disfrutar de otro derbi, esta vez catalán. El Regal FC Barcelona intentará demostrar una vez más su superioridad sobre el DKV Joventut, mientras que los de Badalona se empeñarán en dejar patente que un presupuesto desorbitado no siempre es garantía de éxito deportivo. No obstante, desde que la triple erre se desintegró, las debilidades de los verdinegros son más que evidentes y sigo pensando que el simple hecho de que hayan conseguido colarse en la Copa ya es para que estén más que satisfechos. Así que, salvo que Navarro se rompa las dos muñecas y Ricky demuestre un estado de forma tan deplorable como el que tenía en el mundial del pasado verano, mucho me temo que la victoria blaugrana está más que garantizada.

En cualquier caso, dentro de 12 días, se despejarán todas las incógnitas. Mientras tendremos que continuar mordiéndonos las uñas.

PS: Del lamentable espectáculo que se organizó para llevar a cabo el sorteo de la Copa, casi mejor ni hablar. El supuesto robo del trofeo, las mujeres de negro interrogando a los jugadores, capitaneadas por una aspirante a actriz con una dicción vomitiva, hasta llegar a la feliz recuperación de la por todos deseada Copa, me pareció un espectáculo chusquero tan sumamente deleznable que prefiero tratar de borrarlo de mi memoria. Que los jugadores se presten a formar parte de ello, lo entiendo. Imagino que sus contratos deportivos y/o publicitarios les obligan. Que los organizadores del evento idearan tal atrocidad con la intención de incrementar la audiencia es algo que no alcanzo a comprender.

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