lunes, 30 de mayo de 2011

Semifinales Playoffs ACB: Real Madrid 66 - Bizkaia Bilbao Basket 71

No es que quiera excusar a los tan irregulares como faltos de personalidad jugadores del Real Madrid de baloncesto. Es sólo que estoy firmemente convencida de que el principal culpable de los últimos ridículos deportivos protagonizados por el equipo blanco es el mequetrefe de Molin.

Después del estrepitoso fracaso de la Final Four y de un final de temporada al más puro estilo de Jeckyl y Hyde, en el que el Madrid nos brindó momentos gloriosos de baloncesto mezclados con minutos total y absolutamente penosos, llegamos a unos Playoffs harto inciertos marcados por un Llull en estado de gracia, un Carlos Suárez desaparecido en combate y un rendimiento más que mediocre del resto de merengues del equipo.

Aún así, el empuje de Llull fue suficiente para colocar a un desdibujado Real Madrid en las semifinales de la ACB e incluso para ganar el primer encuentro de las mismas frente al Bizkaia Bilbao Basket.

No obstante, si tensas mucho una cuerda, ésta acaba rompiéndose y eso fue justo lo que ocurrió este domingo a las 20:30 h en la Caja Mágica.



A pesar de que Llull comienza a parecerse más a un extraterrestre que a un jugador de baloncesto, marcando triples imposibles, planeando en vuelos interminables hasta la canasta contraria, corriendo a la velocidad del correcaminos y defendiendo como un auténtico animal; un Madrid cuyo ataque se redujo a la inspiración del menorquín y algún leve síntoma de recuperación de Suárez y totalmente inoperante en defensa vio cómo el Bilbao le metía casi 20 puntos de diferencia en la primera mitad sin que Molin se molestara siquiera en intentar cortar la racha de los vascos con un tiempo muerto que sólo se dignó a solicitar cuando la brecha en el marcador se antojaba casi imposible de salvar.

Aún así, siguiendo las directrices de un encorajinado Prigioni y con el seguro de vida que implica poner a Fisher en pista, perfectamente acoplado a un cada vez más centrado Mirotic, sin olvidar, por supuesto, el acierto del todopoderoso Llull, el Madrid se entretuvo en volver a igualar el encuentro en un tercer cuarto para enmarcar, llegando al último cuarto con una opción más que clara de ir a Bilbao con un 2-0 de ventaja.



Y aquí es donde entra mi admiradísimo Molin. Si has remontado el encuentro con Fisher y Mirotic en pista, lo mejor que puedes hacer para ganar el partido es sentar a ambos durante la mayor parte del último cuarto para sacar a Manos-de-gacha-Tomic y No-me-entiendo-con-Tomic-ni-por-señas-Felipe-Reyes. Y no sólo eso. Cuando ves que el croata no coge un rebote ni por casualidad, que no mete canasta ni estando solo debajo del aro y que su concepto de una buena defensa es hacer faltas en ataque, tú lo dejas en pista hasta que quedan menos de 40 segundos de encuentro y entonces, y sólo entonces, sacas a Fisher. Por supuesto, también has visto la versión más fallona de Felipe, pero le dejas en pista hasta que se autoelimina por faltas. Total, Mirotic-Fisher sólo habían formado una pareja perfecta debajo de los tableros durante el tercer cuarto. Mejor que sigan siendo la pareja perfecta en el banquillo.

Y para lo de Begic es que no tengo palabras. Messina da de baja a Garbajosa para fichar a este gigante bosnio y luego tanto él como su sucesor Molin lo anclan al banquillo pase lo que pase. En esta ocasión, para más inri, lo hizo bastante bien durante los tres minutos y medio que estuvo en pista. Pero mejor dejar al fantástico Tomic y ver cómo nos dan hasta en el carnet de identidad.



Sé que era la crónica de una derrota anunciada, pero cuando ves que el equipo reacciona, que le echa huevos y tira para adelante y que es el entrenador quien sienta a dos de los pilares de la remontada y se cruza de brazos hasta el final del partido, la cara de idiota que se te queda cuando suena el último pitido es de campeonato.

Si a Florentino Pérez le interesara mínimamente el baloncesto pondría a este nuevo cáncer italiano de patitas en la calle, pero como sólo tiene ojos para el galáctico Cristiano imagino que los aficionados madridistas no podremos volver a pisar la Caja Mágica esta temporada. A menos que el Madrid imite a la selección española de baloncesto del europeo de Polonia y gane, no gracias, sino a pesar del italiano del banquillo. Ha ocurrido antes. Puede volver a ocurrir. También puede que todo termine el jueves.

1 comentario:

  1. Que maravilla saber que lees al gran Santi Balmes..
    te dejo un fuerte abrazo!

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