domingo, 13 de febrero de 2011

Copa del Rey 2011: la previa a la final



Y, a falta de una diminuta crónica de lo que ocurrió el sábado en el Palacio de los Deportes de Madrid, creo que merece la pena echar un vistazo a lo que ocurrirá allí dentro de un rato.

Todos están convencidos de que el Barça revalidará el título tras humillar nuevamente al Real Madrid y es muy probable que las malas lenguas tengan razón. Sigo pensando que Messina es incapaz de conseguir mentalizar a sus jugadores para que salgan a la cancha sin ningún tipo de miedo escénico ni complejo de inferioridad. Es más, es muy probable que el italiano sea el principal culpable de la falta de confianza de los merengues y es que no debe resultar nada fácil jugar sabiendo que si ganas es mérito del entrenador y que si pierdes es culpa tuya. Si a las miradas asesinas y despreciativas que Ettore regala a sus jugadores en cada tiempo muerto le unimos la errática e incoherente sucesión de cambios que realiza a lo largo de cada partido, el resultado es que los 12 jugadores blancos no sólo no tienen ni idea de cuál es su papel en el equipo, sino que, además, no saben a qué tienen que jugar. No obstante, la calidad de los merengues es indiscutible y, a lo largo de la temporada, nos han brindado algunos minutos de juego realmente magistrales.

Aunque no creo que nada de esto tenga demasiada importancia esta tarde, porque lo único relevante cuando suene el pitido inicial es lo que hagan Juan Carlos Navarro y Carlos Suárez. El primero ha demostrado en millones de ocasiones su fiabilidad en los momentos más críticos y, sobre todo, su capacidad para ganar él solo un partido, por muy cuesta arriba que se haya puesto. Así que la gran incógnita es qué hará el segundo.

En el enfrentamiento de diciembre, Carlos no es que desapareciera de la pista, es que nunca llegó a aterrizar en la misma, ofreciéndonos uno de sus peores partidos desde que comenzó a vestir la camiseta blanca. Algunos consideran que esto es un claro síntoma de que Suárez aún no está capacitado para liderar a un equipo tan grande como el Real Madrid y puede que tengan razón, pero en lo que llevamos de Copa no es eso lo que yo he visto, sino a un jugador lleno de confianza en sí mismo, hambriento de títulos y con el coraje necesario para luchar por lograr su sueño.

Y es que no debemos olvidar que el de Aranjuez salió del Estudiantes porque en el equipo del Ramiro de Maeztu sus posibilidades de ganar un título eran prácticamente nulas. Podía haberse ido al Barça; pero, según sus propias declaraciones, siempre había sido simpatizante del Real Madrid y quería continuar viviendo en la capital. Así que Carlos aterriza en un Real Madrid venido a menos y acostumbrado a ser vapuleado por el Barça con demasiada frecuencia. Aún así, los blancos, a pesar de su irregular juego y gracias a algunas victorias agónicas, lideran la clasificación de la ACB empatados con el club blaugrana. No obstante, todo el mundo sabe que el Barça es mucho Barça y que será muy difícil que se les vuelva a escapar el título en una final a cinco partidos; por lo que, a día de hoy, la mejor y más segura oportunidad de que los merengues ganen un título es la Copa del Rey.

Estoy segura de que Carlos es consciente de ello y de que saldrá a la pista a dejarse la piel para conseguir levantar su primer trofeo y puede que también su primer MVP. Para ello, tendrá que vérselas con Navarro y demostrar que, a día de hoy, Carlos Suárez ha dejado de ser un proyecto de estrella para convertirse en una realidad. Calidad tiene de sobra, sólo le falta la mentalidad, pero estoy convencida de que ya la ha adquirido.

Así que, señoras y señores, prepárense para ver un vibrante duelo Madrid-Barça o, lo que es lo mismo, Carlos Suárez-Juan Carlos Navarro. No ganará el mejor, sino el que tenga más sed de victoria y estoy convencida de que ése es el que va para mejor triplista de la liga. En un rato veremos si tengo razón o no.

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