miércoles, 16 de febrero de 2011

Copa del Rey 2011: la final: Real Madrid 60-Regal FC Barcelona 68


Todo equipo campeón tiene que pagar el precio de perder varias finales antes de empezar a ganarlas. Sólo hay que fijarse en todos los batacazos de nuestra extraordinaria y casi irrepetible selección española de baloncesto antes de conseguir alzarse con su primer título. Esto es en lo único en lo que puedo pensar tras la derrota 60-68 del Real Madrid ante el Barcelona. No es la primera vez (y, desgraciadamente, puede que no sea la última) que los merengues pierden con los blaugranas, pero lo que ocurrió el domingo fue muy diferente de lo acaecido en anteriores ocasiones.
En la final de la Copa del Rey, por primera vez en mucho tiempo, el equipo blanco no salió agarrotado, ni muerto de miedo, ni con ningún complejo de inferioridad, sino que los de Messina saltaron a la pista decididos a plantarle cara a su eterno rival, liderados por un inspiradísimo Tomic y teniendo muy claro que esta clase de partidos se ganan desde la defensa y no desde el ataque, consiguiendo terminar la primera mitad con un más que prometedor empate.
Desgraciadamente para todos los aficionados madridistas, en el tercer cuarto y en el principio del último período se echó por tierra todo lo conseguido hasta ese momento. La relajación defensiva de los de la capital, unida a un desastroso Sergio Llull, permitieron que los blaugranas adquirieran una mínima ventaja que conservaron hasta el final. No obstante, hubo un conato de remontada en los últimos minutos, pero ya era demasiado tarde para ganar un trofeo que se le sigue resistiendo a los blancos.
Sí, se perdió, pero el sabor de la derrota no es tan amargo como en ocasiones precedentes. El equipo luchó y demostró que, en un par de años, los de la capital pueden ser los nuevos dominadores de la liga. Por supuesto, me equivoqué. No hubo duelo Suárez-Navarro. Aunque Carlos fue el mejor de su equipo, con 18 puntos de valoración, el de Aranjuez no estuvo tan brillante como en otras ocasiones y, sobre todo, no consiguió convencer a sus compañeros de que la remontada aún era posible. Lo de Navarro ya es harina de otro costal. Desde las finales de la ACB del año pasado no veía un partido tan penoso del de Sant Feliu. Su -1 de valoración lo dice todo. Y puede que por eso duela aún más la oportunidad perdida. Y es que no todos los días se toma vacaciones el mejor jugador de uno de los mejores equipos de Europa.
Sí, los blancos estuvieron cerca, muy cerca y dudo mucho que la próxima vez que se crucen en el camino del Barça vuelvan a encontrarse con un Navarro tan desastroso; pero no es en eso en lo que tienen que concentrarse los blancos, sino en que si esta vez han estado tan cerca, dentro de unos meses, con un mayor rodaje y conocimiento del juego propio y del de los compañeros, es casi seguro que podrán lograrlo. Como digo, la derrota escuece, pero también sirve para aprender y mejorar. Además, aunque Navarro fue una rémora para su equipo, Anderson y Sada decidieron tomar las riendas y cuajaron un encuentro excepcionalmente bueno, siendo los principales artífices de la victoria blaugrana.

A los madridistas nos queda el consuelo de saber que tenemos un equipo muy joven y con mucha vida deportiva por delante y que, con un poco de fe y el trabajo que se está realizando, los títulos no tardarán mucho en llegar, a pesar de que poco le importe el baloncesto a don Florentino Pérez, más interesado en su móvil y en su reloj que en lo que sucedía en la pista del Palacio de los Deportes. Simplemente vergonzoso y, a la vez, indicativo de por qué no se dedican más recursos económicos y humanos a la sección de baloncesto.
A pesar de ello, con el liderazgo y hambre de títulos de Carlos Suárez, la extraordinaria versatilidad y sangre fría de Mirotic, la cada vez más eficaz electricidad de Sergio Rodríguez, la sorprendente recuperación de Prigioni, la altura y el creciente dominio bajo los tableros de Tomic y los siempre baluartes, a pesar de su bajo estado de forma en los últimos encuentros, Sergio Llull y Felipe Reyes, amén de la colaboración de los demás miembros de la plantilla blanca, considero que, en breve, el cielo es el límite. Mientras, habrá que seguir aplaudiendo el buen hacer de Xavi Pascual.
Afortunadamente, los jugadores lo tienen claro. "Hemos competido y defendido muy bien. Nos habría gustado ganar, era importante, pero hemos competido hasta el final y esto nos tiene que ayudar. No es de la forma que hemos perdido anteriormente, pero esto no vale, estamos para ganar y todos queremos ganar y ese es el único objetivo claro que hay", declaró un Sergio Rodríguez, que no quiso quedarse a ver cómo levantaban la copa los blaugranas. Por su parte, Suárez considera que "ahora hay que analizar lo que hemos hecho mal, pero lo que está claro es que hemos competido y que este partido ha sido distinto a los anteriores. Esperemos que a final de temporada estemos en otra situación. Ningún equipo es invencible, claro que se puede ganar, pero estamos hablando del mejor equipo de Europa, nosotros somos un equipo joven, mucho más joven que ellos y para muchos de nosotros era nuestra primera final y hemos aprendido mucho para otras". Me muero de ganas por ver qué ocurre en junio.

2 comentarios:

  1. Un post muy interesante.
    Propongo que el siguiente sea sobre el impacto en la NBA del fichaje de Carmelo Anthony por los Knicks :):)

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  2. Lo tendré en cuenta, Rodrigo, pero la verdad es que no sigo mucho la NBA últimamente. Eso sí, espero que los Knicks, por fin, vuelvan a estar entre los mejores.

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