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miércoles, 13 de junio de 2012

Barcelona 81-Real Madrid 80



El estratosférico triple de Huertas. Eso es de lo que hablaba todo el mundo. Entendedme bien, no es que quiera quitarle mérito al brasileño, pero es que si hay un culpable de esta dolorosa derrota madridista, ése es mi admiradísimo Llull. Sí, el menorquín que, en tantas ocasiones, ha sacado la patata del fuego a los blancos se equivocó y cometió un error de principiante.

El Madrid ganaba de 2. No necesitaban un triple. Bastaba con una penetración. Si encestaba, ya estaba hecho. Si le hacían falta, sólo tenía que encestar los tiros libres. Bastaba con eso, pero no. Llull se empeñó en ganar a lo grande, con un triple que no le entró y que dio pie a ese otro triple del que todo el mundo habla. Sí, Sergio se equivocó y su error les costó la derrota a los blancos. Aunque el del menorquín no fue el único error de principiante del partido. Antes de eso, los merengues se habían dejado arrebatar una ventaja de casi 20 puntos sin ser capaces de presentar la más mínima oposición.

El Barça, con un Navarro medio cojo, demostró que no están aquí por casualidad. Los blaugranas, más experimentados en estas lides, supieron esperar el momento de hincarle el diente al equipo de Laso y, una vez que lo hicieron, no soltaron la presa hasta el último suspiro. Fue una lucha titánica, llena de fe y orgullo, que terminó con una supuestamente injusta derrota blanca y digo supuestamente porque no tengo tan claro que unos jugadores que cometieron imperdonables errores infantiles merezcan la victoria. Los catalanes creyeron en sus posibilidades hasta el final y el milagro llegó de la mano de Marcelinho.

¿Un triple que vale un campeonato? Puede ser, pero de momento está claro que el Barça gana de calle al Real Madrid en cuanto a oficio se refiere. Esperemos que Pablo y sus muchachos hayan aprendido la lección.

domingo, 13 de febrero de 2011

Copa del Rey 2011: viernes 11 de febrero



Y, con un pelín de retraso, ahí va mi pequeña crónica de la segunda jornada copera:

- Caja Laboral 76-Bizkaia Bilbao Basket 74: Sin duda, el mejor partido de cuartos de final, baloncesto en estado puro y emoción constante hasta el último segundo del encuentro. Los de Vitoria se empeñaron en demostrar su superioridad desde el pitido inicial y, liderados por un magistral Marcelinho Huertas, realizaron una gran primera parte, logrando una cómoda ventaja sobre sus vecinos. No obstante, los de Bilbao no se conformaron con su fácilmente predecible derrota y, a base de triples estratosféricos del inspiradísimo Vasileiadis, remontaron la desventaja inicial y llegaron al final del encuentro con claras posibilidades de llevarse la victoria. Sin embargo, el griego no estuvo tan acertado en los dos últimos y decisivos minutos, fallando dos triples que, junto a dos grandes penetraciones a canasta de Huertas, supusieron la derrota definitiva de los de negro. Aún así, los de Bilbao pueden volver a casa con la cabeza bien alta, pues lucharon hasta el final y pusieron en serios aprietos al vigente campeón de la liga ACB. En cuanto a Vasileiadis, siempre le quedará el consuelo de sus 31 puntos y 26 de valoración, amén de su triplazo para enmarcar desde su propio campo. Como digo, baloncesto en estado puro, al borde de la taquicardia y para morderse todas las uñas y parte de los dedos. En definitiva, la Copa del Rey en su mejor versión. Un diez para los dos equipos vascos.

- Regal FC Barcelona 86-DKV Joventut 66: Mucha menos historia tuvo el segundo encuentro del viernes. El Barça volvió a demostrar que no necesita jugar especialmente bien para ganar de 20 a la mayor parte de sus rivales. Es cierto que el Joventut consiguió acercarse peligrosamente a los blaugranas en un par de ocasiones, llegando a liderar el marcador durante un par de minutos del primer cuarto; pero, en cuanto los de la ciudad condal se pusieron serios y pisaron ligeramente el acelerador, dejó de haber partido y los de Badalona se vieron obligados a aceptar su más que evidente derrota. Las lesiones y la juventud de los jugadores verdinegros fueron un lastre demasiado pesado y los de Pascual ni siquiera necesitaron de la magia de Navarro, muy gris a lo largo de todo el encuentro, para pasar cómodamente a semifinales. El mejor del partido fue un sorprendente Boniface Ndong, que con sus mates y rebotes terminó de firmar la sentencia de muerte del Joventut. Como digo, un partido sin demasiada historia, en el que sus protagonistas se limitaron a leer el guión que cualquier periodista deportivo con un par de dedos de frente habría podido escribir con más de un mes de antelación.